Conociendo el trabajo de David del Bosque desde hace tiempo decido tomar el título de esta exposición de forma literal para abrir estas líneas. Y es que se superponen en mi mente las obras vistas y las experiencias vividas (y vívidas) así como las relaciones trazadas; las que nos llevaron a encontrarnos y a reencontrarnos, pero también las que uno elabora (consciente o inconscientemente) con otros y otras artistas cuando decide abordar la práctica creativa. Desde el arte generado por el Imperio Romano, como mínimo, el peso del pasado es insoslayable, por lo tanto, quien decida profundizar en el laberinto de la creación artística debe saber que dialoga (quiera o no) con quienes le precedieron.
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Juan Gil Segovia